Enseñar Comunicación Política en Tiempos de Desafección: el compromiso ético de las comunidades epistémicas para la construcción democrática.

19 Nov Enseñar Comunicación Política en Tiempos de Desafección: el compromiso ético de las comunidades epistémicas para la construcción democrática.

Artículo escrito por Efrén Guerrero, @auraneurotica

Vivimos en tiempos en que la administración pública, la comunicación política y la ciencia política se han convertidos en ciencias confluentes: los paradigmas de las tres disciplinas chocan con una realidad política que más que nunca ha perdido las formas de la democracia: la video política planteada por Sartori se ha vuelto una tecno política, en la que los demás elementos de las Tecnologías de la Información y la Comunicación construyen, operativizan y destruyen discursos. En tiempo real, los Presidentes gobiernan por Twitter, con un rango casi nulo de margen de error; los debates legislativos pasan por el escrutinio simultáneo de la revisión por siempre real, y la clase política se encuentra como nunca antes, expuesta a la acción ciudadana. La pregunta que motiva el presente texto es pensar cómo estudiantes y docentes, pueden, en medio de esta avalancha informativa, elementos de juicio que sean capaces de no sólo aportar técnicamente sino valorativamente. Esto supone hacer tres reflexiones:

a.- La enseñanza de las prácticas políticas y de los medios de comunicación como forma de acceder al poder, deben ser entendidas desde su posibilidad de ser una herramienta disruptora el sistema político. Al respecto, John Stuart Mill nos ofrece la teoría del daño como una herramienta de medida de acción con cierta utilidad: el único objetivo por el que se puede ejercer el poder en una comunidad es impedir el daño de otros. El ejercicio de la política debe constituirse en un espacio de gestión de los derechos, que se constituyen en límites del poder del Estado. En consecuencia, comunicar lo público y el interés de las personas en acceder a espacios de poder debe estar signado en proteger y asegurar derechos.

b.- El segundo elemento es reflexionar sobre como la tecnología se ha vuelto cada vez más presente en la comunicación política, conectando ideas y ciudadanos para espacios públicos y privados. Con ese escenario, ¿las redes de esperanza que Castels (2012) manifestaba son realmente generadoras de discursos capaces de hacer más fuerte el sistema democrático, o son simplemente una herramienta más, sin conciencia ni capacidad de volverse aportes eminentemente protectores de las libertades humanas? Lo que muestra la experiencia alrededor del mundo, es la existencia de disonancias en los relatos que auguraban a principio de esta década de la generación de una serie de disonancias: las herramientas de redes sociales no solamente unen a las personas, crean bulos, y expanden rumores que afectan el ejercicio de la política pública; que después son utilizadas como arietes en acciones que al final desvirtúan las relaciones políticas. Al final, vuelven la acción ciudadana una cámara de eco que potencia mensajes y deja de lado visiones alternativas de la realidad y, en consecuencia, deja a los ciudadanos aislados de elementos en loa toma de decisiones que moldea su acción social.

¿Cómo solucionamos esos elementos?, Creo firmemente que la respuesta, como muchos de los grandes dilemas sociales, puede encontrarse en la lectura de los clásicos. Respecto al papel de las imágenes, podemos referirnos al Derecho Romano. La campaña electoral, llamada ambitus era un espacio muy apreciado por ciudadanos romanos, quienes hacían que el candidato se vista con la toga “cándida”, llamada así por ser de color blanco (Suárez Piñeiro, 1990). Esta medida se tomaba para saber claramente que la persona con la que se interactuaba era un candidato y que sus acciones pudieran tener ciertas condiciones electorales. Al respecto, los ciudadanos deben volver a entender a la democracia como un espacio de conflicto social, y a los políticos como parte de ese conflicto, con un claro interés: captar el poder político mediante el uso de las urnas. Hay que diferenciar a lo político y sus mensajes, de la avalancha de información pública. Para eso se necesita un adecuado escepticismo, y como lo plantea Bentham, entender el mundo y la realidad desde la utilidad.

c.- Finalmente, la docencia de nivel superior en el campo de las políticas públicas y la comunicación política, deben ser entendidas como espacios de disputa entre visiones de la realidad, donde el capital social se ve reflejado. Después de todo, las universidades son espacio de gestión, acaparamiento y potenciación del conocimiento. Eso implica asumir desde los valores y la gestión de la acción profesional de una forma no aséptica. El núcleo duro de creencias ciudadanas debe involucrarse con el mundo, entenderlos, y con una perspectiva real de mejorarlo. Eso supone para los centros de educación un espacio de entendimiento y pensarse como un ágora abierta, para los estudiantes una ocasión de entender el ejercicio del estudio a través del concepto medieval de “universitas”, de universalidad de saberes y en consecuencia de entender que la política no se separa de la ética ni del Derecho, y finalmente, para la sociedad entera, que debe entender la real politik no como un hecho que no pueda cambiarse mediante el conocimiento.

En resumen, este texto pretende mostrar una modesta proposición: entender el núcleo duro de creencias de la política pública y la comunicación política desde lo profundo de sí mismo. Implica repensar los elementos profundos de la ciencia y como se relacionan con la reflexión ética del humano y, en suma, implica replantear el contenido de la ciencia. Considero, en suma, que es una necesidad. Frente a un rechazo civil de los derechos frente al poder, quienes detentan el conocimiento deben volverse baluartes de lo más caros elementos humanos y ser capaces de enfrentarse a un giro capaz de adaptar nuestra área de conocimiento a los nuevos escenarios locales y globales.

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Efrén

Doctor en Gobierno y Administración Pública por la Universidad Complutense de Madrid, licenciado en Ciencias Jurídicas y abogado por la Pontificia Universidad Ca-tólica del Ecuador (PUCE), máster en Protección de Derechos Humanos por la Uni-versidad de Alcalá y máster en Gobierno y Administración Pública por la Universidad Internacional Menéndez Pelayo, Instituto Ortega y Gasset. Subdecano de la Facultad de Jurisprudencia de la PUCE. Sus líneas principales de investigación son la calidad de la democracia, la conflictividad social y las interacciones entra la política pública y los derechos humanos

 

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El Centro de Estudios Superiores de Comunicación y Marketing Político es una institución privada dedicada a la formación de postgrado, investigación y asesoramiento en los distintos ámbitos vinculados con el ejercicio de la política. Tiene sede en Madrid y desarrolla su actividad en el territorio nacional y en diferentes países de Latinoamérica. Sus másters cuentan con un doble título de la Universidad de Alcalá.
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